Eran casi las nueve cuando su madre en conferencia dio la noticia, ni siquiera se lo dijo de frente, no le dirigía la palabra hacia ya tanto tiempo que ni siquiera una situación semejante cambiaba el panorama, la gran C había hecho su aparición de nuevo como ella era niña y entre quimios y escuela, había perdido su niñez. Atenta la escuchaba tras la puerta, despedirse de su hermana, la que era inocente, la que no sabía lo que el regreso de esa C representaba. Las cosas financieras nunca van bien cuando de la gran C se trata, lo que más se necesita es eso y voluntad, o de lo contrario el final casi siempre es más doloroso cuando se siente que se pudo hacer más. Ella estaba desesperada y revolvía en su mente las muy pocas posibilidades de conseguir el dinero que faltaba para ayudar en lo que pudiera, no era dueña de nada, no ganaba lo suficiente, no encontraba la manera más allá de dos posibles soluciones: la prost...
A un millón de años luz de casa... Intensa, lúcida, lúdica e irreverente. Locutora de radio, comunicadora social por placer, fotógrafa de cumpleaños y por emergencia, runner y lectora compulsiva.