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Mostrando las entradas etiquetadas como felicidad

Querido Amor de Mi Vida:

Si eres como te imagino, en estos momentos estas tumbado en tu cama leyendo para variar o estas tomando tu décima taza de café, distrayendo la mente del estrés diario, o bien estas analizando la perspectiva ajena, o tal vez te estas riendo de mi escritura poco convencional; quizás de todas las probabilidades de en dónde estas, con quién, haciendo qué o cuándo me leas, de lo único que estoy segura es que me lees. No me importa resaltar cuantos sean tus años, tu peso, tu altura o tu color eso es circunstancial en comparación a las razones por las que voy a enamorarme de ti. Y es que lo principal, la primera razón por la que sé que eres tú y no, nadie más, es que aunque amas mi libertad y la tuya, no concebirás un día sin ver mis ojos así como yo necesitaré de los tuyos para encontrarme y saber que pertenezco ahí. Me encanta que menees tu cabeza al ritmo de un buen rock como que un día me acompañaras a expensas de que llore cada vez que escuché a Tchaikovsky, que no importa cuantas ve...

Fantasmas... - Uno -

Un fantasma, dos fantasmas, tres fantasmas... Toco madera y vuelvo a empezar. Corría incontenible, coqueta, graciosa, confiada mientras se escabullía de la mirada orgullosa de su padre. Seis años, vestido marinero a rayas, cabello negros como el azabache y ojos de color y dulzura acaramelada. El dueño de sus suspiros, su primer amor, la veía saltar de alegría mientras el viento jugaba una contienda ante su inocencia; ella lo tomaba de la mano y lo encerraba en su mundo de felicidad, cuando se refugiaba en sus brazos la nenita lograba respirar sin dificultad, ya que esos, sus brazos, eran el único lugar donde su vida fluía,  momentos en que cual cometa iba al cielo sin los pies de la tierra despegar. Sentarse a su lado era un privilegio reservado para ella, oírle su voz estruendosa mientras le contaba el cuento del día, era la mayor ilusión de esas horas de luz. Le encantaban lo...

Oleada 1

Puerto de Acajutla,  25 de Noviembre  2014 Querido Mar:  Hace ya mucho rato que no estaba frente a vos, quizá porque hacia mucho que no me sentía desolada... Aunque si soy sincera la rubia con boquita de jocote y vestido verde esta conmigo, enumerando en la misma mesa mis logros y una que otra tristeza del alma. Hoy te ves calmado pero imponente, hay algo misteriosamente malo en la calma de tus aguas, tan malo que estoy segura de que si decidís llevarte un par de almas hoy, muy en el fondo, quizás se lo merecían porque vos no te equivocas con tus castigos, vos no sos como mi corazón. Como podrás adivinar, mi venida a verte no es en vano, sé que no hace falta que te explique que pasa por mi cabeza porque vos lo sabes con solo ver mis ojos, vos dialogas con mi alma mientras mi sonrisa no te convence. Sabes que quiero un final. Sabes qué, días como hoy no entiendo para qué diablos me sirve el corazón,...