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Mostrando las entradas etiquetadas como consuelo

El ultimo vuelo.

Humeaba la taza de café sobre el escritorio, era tarde como siempre y la torre de control estaba lista para el cambio de controladores; se escuchaba el murmullo de la brisa chocar contra la pared de lo alto de la torre de control en el aeropuerto de Buenos Aires. Él  retrasaba siempre su salida hasta entrada la noche, debía verle, aunque fuera de paso, aunque ya no importara... Hacia un año que Miguel no la veía, desde aquel día en que ella lo descubrió todo y se había marchado sin mirar atrás con la decisión firme de no volver. Miguel y ella se conocían desde hacia dos años antes, él siempre vio en ella a una mujer sencilla pero plena, había algo en ella que le gustaba tanto que no entendía pero era imposible dejar de pensar en su voz, en su modo de caminar, en su risa cuando estaba nerviosa, en su comodidad para ser ella misma, en todo lo que era mágico en ella pero parecía que ella no lo sabia. Miguel se apegaba al frío cristal, mirándola sin verla, sonriendo ante su taconeo...

Fantasmas... - Uno -

Un fantasma, dos fantasmas, tres fantasmas... Toco madera y vuelvo a empezar. Corría incontenible, coqueta, graciosa, confiada mientras se escabullía de la mirada orgullosa de su padre. Seis años, vestido marinero a rayas, cabello negros como el azabache y ojos de color y dulzura acaramelada. El dueño de sus suspiros, su primer amor, la veía saltar de alegría mientras el viento jugaba una contienda ante su inocencia; ella lo tomaba de la mano y lo encerraba en su mundo de felicidad, cuando se refugiaba en sus brazos la nenita lograba respirar sin dificultad, ya que esos, sus brazos, eran el único lugar donde su vida fluía,  momentos en que cual cometa iba al cielo sin los pies de la tierra despegar. Sentarse a su lado era un privilegio reservado para ella, oírle su voz estruendosa mientras le contaba el cuento del día, era la mayor ilusión de esas horas de luz. Le encantaban lo...

Oleada 1

Puerto de Acajutla,  25 de Noviembre  2014 Querido Mar:  Hace ya mucho rato que no estaba frente a vos, quizá porque hacia mucho que no me sentía desolada... Aunque si soy sincera la rubia con boquita de jocote y vestido verde esta conmigo, enumerando en la misma mesa mis logros y una que otra tristeza del alma. Hoy te ves calmado pero imponente, hay algo misteriosamente malo en la calma de tus aguas, tan malo que estoy segura de que si decidís llevarte un par de almas hoy, muy en el fondo, quizás se lo merecían porque vos no te equivocas con tus castigos, vos no sos como mi corazón. Como podrás adivinar, mi venida a verte no es en vano, sé que no hace falta que te explique que pasa por mi cabeza porque vos lo sabes con solo ver mis ojos, vos dialogas con mi alma mientras mi sonrisa no te convence. Sabes que quiero un final. Sabes qué, días como hoy no entiendo para qué diablos me sirve el corazón,...