Eran casi las nueve cuando su madre en conferencia dio la noticia, ni siquiera se lo dijo de frente, no le dirigía la palabra hacia ya tanto tiempo que ni siquiera una situación semejante cambiaba el panorama, la gran C había hecho su aparición de nuevo como ella era niña y entre quimios y escuela, había perdido su niñez. Atenta la escuchaba tras la puerta, despedirse de su hermana, la que era inocente, la que no sabía lo que el regreso de esa C representaba. Las cosas financieras nunca van bien cuando de la gran C se trata, lo que más se necesita es eso y voluntad, o de lo contrario el final casi siempre es más doloroso cuando se siente que se pudo hacer más. Ella estaba desesperada y revolvía en su mente las muy pocas posibilidades de conseguir el dinero que faltaba para ayudar en lo que pudiera, no era dueña de nada, no ganaba lo suficiente, no encontraba la manera más allá de dos posibles soluciones: la prostitución o el seguro de vida. Tenía demasiado amor por la memoria de su padre que había muerto varios años atrás, jamás podría prostituirse... Lo consiguiente era más rentable, pero ¿cómo podría suicidarse y que pareciera un accidente? La cláusula especificaba triplicar la suma por cierto tipo de muertes, debía conseguirlo, no había tiempo que perder...
H acia mucho tiempo que no escribía y debo admitir que se debió a un estancamiento que conocemos los escritores como bloqueo, no es que pretenda ser escritora realmente solo soy un intento de, en mi afán de desahogo de lo burda que es la realidad. Quisiera empezar la historia diciendo por qué el año fue lo que fue, o lo que creo que pudo haber cambiado las cosas, en dónde nació el presagio del dolor, quizás muy a mí manera a lo que puedo culpar por mi tristeza. Si me remonto a las primeras horas del año, este año de hecho lo comencé diferente, por primera vez no amanecí el primero de enero con el amor de mi vida a mi lado y realmente jamas habría imaginado que era el presagio de lo que seria mi vida, día tras día hasta que Dios se apiade de mi. Fue un año de altibajos, de emociones, de locuras y aventuras, de cierres, de aprender a querer más y aprender a decir verdades. Pudiera contarles mil y una cosas que este año hice pero no tendrían tanta relevancia como ...
Comentarios