Han pasado 108 lunas llenas desde que tomados de la mano dije que sí. Una palabra, dos letras que lo cambiaron todo. Seguimos juntos, mientras mi andar se hace más lento cada día y tú te escondes en el naranja del cielo, esperando por mi en nuestro atardecer.
Seguimos juntos en nuestros sueños, en el último rincón de la tierra por donde el sol aparece, en el lucero que acompaña la noche con su luz deslumbrante, en el aire que roza mi piel mientras subo a donde estás y no puedo verte.
Tengo la sensación de que no sabia lo que era vivir hasta que me vi en esos dos ojos de miel cubiertos por pestañas que movían huracanes a su gusto, no sabía lo que era la suerte hasta que los deseos de cumpleaños se cumplieron dejándome tenerte, la fortuna me sonrió con unas manos que tomaban fuerte de las mías mientras me arrancaban los miedos, seguimos juntos aunque no estés porque el amor ha vencido la muerte más de una vez y lo que es eterno se tatúa en la piel de quien ama.
Seguimos juntos mientras mis ojos compiten con ríos y mares de tanto llorar, mientras mi piel se cubre de silicio y dolor, mientras la luz escasea en los dos azabaches en los que te veías de verdad, seguimos juntos porque no podría estar aquí de no ser así.
Seguimos juntos porque te escucho en cada canción, porque creo verte a veces entre las multitudes, porque me mantengo viendo hacia arriba esperando una señal, seguimos juntos mientras sostengo tus guerras perdidas contra lo que no podemos ver y aún así confío en que la misericordia nos alcance dándonos un espacio allá en donde estás.
Seguimos juntos en nuestros votos, que tuvieron por testigos al sol, la luna y las estrellas. Seguimos juntos porque el amor es infinito como las arenas del mar, en donde escrito está que te amaré y me amarás porque ese es nuestro destino, porque escrito estaba que así debía ser.
Maktub.
H acia mucho tiempo que no escribía y debo admitir que se debió a un estancamiento que conocemos los escritores como bloqueo, no es que pretenda ser escritora realmente solo soy un intento de, en mi afán de desahogo de lo burda que es la realidad. Quisiera empezar la historia diciendo por qué el año fue lo que fue, o lo que creo que pudo haber cambiado las cosas, en dónde nació el presagio del dolor, quizás muy a mí manera a lo que puedo culpar por mi tristeza. Si me remonto a las primeras horas del año, este año de hecho lo comencé diferente, por primera vez no amanecí el primero de enero con el amor de mi vida a mi lado y realmente jamas habría imaginado que era el presagio de lo que seria mi vida, día tras día hasta que Dios se apiade de mi. Fue un año de altibajos, de emociones, de locuras y aventuras, de cierres, de aprender a querer más y aprender a decir verdades. Pudiera contarles mil y una cosas que este año hice pero no tendrían tanta relevancia como ...

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